El patio de Paloma es party-lugar, la gente aquí se moja o no aprende a jugar... ¡Queremos gente con ganas!

domingo, 13 de mayo de 2012

Actividad bloque 3. Para nada fácil.


Hoy os traigo un post diferente al que he titulado, ¿Quién dijo que contar un cuento fuese fácil?
Os sitúo un poco para justificar el titulo de mi entrada. Soy, como el resto de mis compañeras, una estudiante de magisterio Infantil que está cursando ya segundo de carrera. Y como todos sabéis dada las fechas en las que nos encontramos estamos en la recta final de este curso. Pues bien, me han hecho falta casi 2 años de carrera para llegar a la conclusión de que contar un cuento, es un arte. Y aunque toda persona se vea capacitada, no es fácil contar un cuento.

¿Por qué digo esto? ¿Y por qué hablo de arte? Os cuento. El viernes 20 de abril en la clase de Literatura Infantil hicimos una actividad que nos ocupó la hora y tres cuartos de clase. ¿En qué consistía esta actividad? Días antes habíamos formado grupos de tres, y cada componente del grupo se encargaría de seleccionar un cuento y elegir una estrategia de entre: cuentacuentos, narración con libro, o lectura. El viernes formaríamos estos grupos en clase y llevaríamos a cabo nuestra estrategia dentro del grupo, así las compañeras nos analizarían y una vez acabado el cuento nos dirían lo que debíamos mejorar y lo que les había gustado. Cuando todas las componentes del grupo hubiésemos contado nuestro cuento, iríamos rotando para escuchar a más compañeras y para contar nuestro cuento más veces para ver que tal lo hacíamos cada vez.

Os cuento como fue mi experiencia. He de reconocer, que la primera vez fue un desastre. La estrategia que elegí fue narración con cuento, y mi cuento se titulaba para nada sucias.

Para nada sucias es un cuento que narra la historia de una niña que no entiende por qué debemos lavarnos las manos cuando no se ven sucias.


Cuando seleccioné ese cuento para hacer la actividad me hizo gracia el tema. Es un tema que hay que trabajar en infantil y me parecía que la historia retrataba tal cual lo que piensa un niño. ¿Para qué lavarnos las manos antes de comer, si al mirármelas no las veo sucias? Me pareció interesante el tema. Pero una vez en clase me di cuenta, escuchando a mis compañeras, de que habría preferido seleccionar un cuento que hiciera disfrutar. Aún así la experiencia gustó y el cuento hizo gracia.


La primera vez que lo conté, según las correcciones de mis compañeras, lo conté demasiado deprisa. No me detuve el tiempo que necesita un niño para mirar las imágenes o para hacer comentarios sobre la historia. Tampoco puse todo el énfasis que la historia requería. Mis compañeras echaron en falta que exagerara las exclamaciones y que me sorprendiera ante las preguntas.

Como aspecto positivo de la primera vez que lo conté, destacaron que interactúe mucho con ellas y les hice participes de la historia, haciendo preguntas que le pasaban a la  protagonista para ver si ellas hacían lo mismo.

Vamos ahora con el segundo intento. La segunda vez que lo conté, las cosas cambiaron radicalmente. Ya había escuchado varios cuentos, todas nos habíamos soltado mucho más y ahora las ganas de contar el cuento eran mucho mayores y la vergüenza mucho menor. Traté de contarlo mucho más despacio y de ser muy exagerada.

El propósito dio resultado, la prueba está en que esta segunda vez tardé en contarlo casi 10 minutos más frente a los 3 minutos de la vez anterior. Mis compañeras dieron mucho feed back y se metieron de lleno en el  cuerpo de los más pequeños, sintiéndose identificadas con la protagonista en ocasiones y asombrándose ante las ilustraciones. Fue muy cómodo y placentero contar el cuento esta segunda vez, pero aun así me sigo preguntando… ¿Quién dijo que contar un cuento fuese fácil?






Reflexión de una maestra en proceso. Bloque 3


En este bloque hemos tratado la hora del cuento. La hora del cuento como podéis ver en el desarrollo del tema engloba muchas técnicas y formas diversas de contar un cuento. 

Todo el mundo ha asistido alguna vez a un cuentacuentos, le han leído más de mil cuentos y le han narrado en el cole otros tantos… pero detrás de la hora del cuento, ¿qué se esconde?.
Detrás de la hora del cuento se esconde unos fines importantísimos: fomentar el interés por la lectura, motivar a los niños, desarrollar  la creatividad y fomentar la capacidad crítica de los niños.

El colegio, y fundamentalmente la maestra de infantil tiene en la mano este poder, y podríamos hablar perfectamente de un poder mágico, nosotras como futuras maestras somos las encargadas de hacer volar con la imaginación, y con tan solo un cuento en las manos podemos lograrlo.

Una buena maestra, tiene que hacer mágico cada momento en el que niño aprende algo nuevo.  En nuestra mano está abrirles las puertas de un mundo que puede resultar mágico para el resto de sus vidas. Una vez abierta esta puerta tenemos que acompañarles y conseguir que se interesen por la lectura, que les apetezca la hora del cuento, convertirnos en un modelo lector para ellos, estar siempre disponibles para cualquier cosa que necesiten.

Tenemos la suerte de ser las personas que les abrimos la puerta de cientos de mundos desconocidos para ellos.

Pero por otro lado, no quiero dejar de lado una realidad que no puedo negar. En muchas ocasiones y según de qué escuela estemos hablando, el colegio se convierte en un gran destructor de lectores en potencia, convirtiendo la lectura, ese placer ameno, en una obligación monótona y repetitiva.

Personalmente tengo la gran suerte de tener una madre que ame por encima de todo este mundo de los libros y no tan libros, y trabaje en las bibliotecas de varios colegios públicos  transformando ese espacio llamado biblioteca en un mundo para soñar. Pretendo sacar el máximo provecho de este legado y hacer verdaderas maravillas con la hora del cuento.

Bloque 3. La hora del cuento.



Os voy a presentar el tercer bloque de esta asignatura, que tiene por título -La hora del cuento.-
Comencemos dando una definición:

·         ¿Qué es la hora del cuento?

La hora del cuento es el momento del día o de la semana que se utiliza para la transmisión literaria de cuentos a los niños, dentro de su horario escolar.

Este momento se utiliza para trabajar con libros y cuentos en el aula, ya sea invitando a abuelos, profesores, o a gente a la que invitemos a venir a clase.

En este espacio de tiempo se trabaja el interés de los niños por la lectura mediante animaciones, cuentacuentos, narraciones, lecturas, teatrillos, etc. Pero este concepto es muy amplio y flexible, ya que es una hora general para toda la clase, y no podemos trabajar sólo con un grupo reducido de niños, sino que deben estar todos presentes.

·         ¿Qué importancia educativa/ didáctica tiene esta hora del cuento, es decir, transmitir literatura oral a los niños?

-   Desarrolla la imaginación de los más pequeños, tanto si la historia contiene imágenes como si  no.
-   Desarrolla la capacidad de atención, la escucha implica atención.
-   Desarrolla el lenguaje, los niños escuchan al adulto, por lo que debemos servirles de modelo.
-   Fomenta el interés por la lectura.
-   Desarrolla la memoria de los niños.
-   Fomenta el gusto por la literatura.
-   Al mismo tiempo se pueden transmitir  valores.
-   Desarrolla el razonamiento lógico. Los cuentos siempre funcionan por causa-efecto
-  Los niños pueden establecer una relación con los conocimientos y experiencias que poseen, si antes o      después del cuento les preguntamos a los niños si  se sienten  identificados con el protagonista, con las situaciones que tiene el cuento, etc.
-   Fomenta el interés por aspectos de la realidad que se plasman  a través de los cuentos.
- Para terminar, este momento es importante porque los propios niños pueden contar el cuento, favoreciendo así la capacidad de narración.

·         ¿Qué tipos de cuentos son adecuados para cada edad?

  • A los 2 años, debemos empezar con los cuentos ilustrados.
  • A los 3 años, debemos elegir cuentos que nos relaten historias sencillas y claras en cuanto a la idea y el lenguaje empleado. La acción debe ser lineal y no demasiado larga, ya que la capacidad de atención no está desarrollada a esta edad.También, es importante que los cuentos no tenga un número excesivo de personajes.
  • A los 4 años: Los cuentos apropiados para esta edad son los que intervienen personajes fantásticos, objetos extraños que hablan y se mueven, países maravillosos o ciudades encantadas.
  • A los 5 años: los niños prefieren personajes y situaciones más reales, es decir, que puedan identificarse con el protagonista. Esto ofrece la oportunidad de introducir valores morales en las narraciones, debido a la identificación.


Preguntémonos ahora cómo contar el cuento, ¿qué preguntas debemos hacer antes, durante o después del cuento?

Lo primero  que debemos hacer es organizar la clase para la hora del cuento. Podemos ponernos  en circulo dependiendo del tamaño del grupo, de si el libro es grande, etc.

1.- Cómo presentar el cuento: debemos hacer una breve introducción, podemos preguntar cosas acerca del título, o preguntarles si han oído o visto alguna vez  algo sobre lo que trate el tema del cuento. El “antes” del cuento es un momento de motivación para  hacer que a los niños les apetezca conocer el libro, disfrutar, jugar y anticiparse a la lectura.

2.- Durante el cuento: dependiendo del tamaño del libro y del  tipo de historia podemos hacer “diálogos-debates” o no. Si el libro es corto no es adecuado que se intervenga porque cortando en la mitad de la historia se pierde la narración.

Si el cuento es largo debemos  hacer preguntas a los niños para que no  pierdan el interés y no se aburran, por ejemplo: ¿a que no sabéis que viene ahora? o ¿quién queréis que venga ahora?

3.- El final del cuento: una vez terminado el cuento, debemos hacer preguntas subjetivas a los niños como por ejemplo: ¿os ha gustado?, ¿qué parte os ha gustado más?, ¿conocéis a alguien que se parezca al protagonista?, ¿qué personaje se ha portado bien y cual no?, etc. Más tarde podemos hacer preguntas objetivas, no cayendo en ningún caso en pedirles un resumen, se trata de disfrutar con la lectura.

·         Tipos de transmisión literaria:

Cuentacuentos:

Se trata de contar oralmente el cuento, sin apoyo visual. Por lo tanto, es el tipo de transmisión que más favorece la imaginación y la creatividad.
El niño se imagina los personajes, los espacios, los lugares… y los relaciona con sus experiencias y sus conocimientos previos.
Se pueden utilizar marionetas, algún personaje de aula o incluso la profesora se puede disfrazar.



 Narración con libro:

Es un tipo de cuentacuentos con apoyo visual. En este caso los libros no son leídos literalmente, sino que son narrados por nosotras mismas, con nuestras palabras, pero enseñando los dibujos.

Hay que dar coherencia a las imágenes mediante la narración.
Podemos utilizar otros recursos, como contar esa historia mediante marionetas (Ejemplo visto en clase: en el cuento de Adivina cuanto te quiero podríamos utilizar marionetas de liebres: una liebre grande en una mano y en la otra mano una liebre pequeña, pero no tenemos por qué poner distintas voces)

Esta estrategia es la que más se usa en el primer ciclo de educación infantil y también se suele continuar en el segundo ciclo. Es así porque los niños del primer ciclo tienen menos capacidad de comprensión oral y viendo las imágenes les ayuda a comprender y a seguir la historia. A demás con esta estrategia estamos ayudándoles  a identificar.
En esta estrategia no se desarrolla tanto la imaginación como con el cuentacuentos.

Lectura:

En este tipo de transmisión se lee el libro de manera literal. Se debe leer despacio, de forma expresiva, y pensando que esa lectura sirve para que disfruten los niños y también para que les sirvamos como modelo lector. Podemos enseñar las imágenes dependiendo si el formato del libro es pequeño o no.

Podemos cambiar las voces, pero no por ello el niño entenderá mejor el cuento.Este tipo de transmisión literaria, es más apropiado para el segundo ciclo. En las otras dos estrategias podemos  jugar las maestras a adaptar los cuentos, aportando cosas propias que sepamos que les va a gustar a nuestros niños. En esta estrategia no podemos, porque hay que leer literalmente.


No podemos confundir leer con contar, si a los niños les decimos ‘voy a contarte un cuento’ lo contaremos, sin leer. Y si les decimos ‘voy a leerte un cuento’ lo leeremos.

·         Ventajas que aportan los cuentos a los niños:

La función principal  de los cuentos es proporcionarles alegría y emociones, a la vez  que estimular su espíritu y su creatividad. Permiten a los niños comprender muchos de los hechos y realidades con los que viven a diario y que, en su mente infantil, no parecen tener explicación.
Ayudan a formar hábitos de atención y pueden mostrarles alguna explicación a muchísimas cosas que les acontecen por primera vez.

Les permite establecer una comprensión oral correcta, descubrir la relación entre el comienzo, el nudo y el desenlace de una historia, a la vez que enumerar las acciones que realizan los personajes de los relatos.
Aprenden a narrar, a expresarse oralmente, con argumentos conocidos o inventados y enriqueciendo y completando su vocabulario: introduciendo frases y términos nuevos y ampliando el significado de otros términos usuales.

Favorecen la pronunciación correcta de palabras nuevas o difíciles de  vocalizar,  distinguen  sonidos onomatopéyicos relacionados con acciones, ruidos, animales, etc.
También trabajarán la memoria a medio-corto plazo, al relacionar las diferentes ideas. Es decir, les transmitimos tanto el gusto por la lectura, como la manera de tratar los libros, con un comportamiento adecuado, cuidándolos lo mejor posible para su correcto uso.

Web-grafía

·         Apuntes de clase
·         Documentos Luvit
·         Blogs de la asignatura de compañeras
Enlaces de interés

·         http://www.cuentacuentos.cc/ (cuentacuentos)
·         http://www.cuentosinteractivos.org/ (cuentacuentos)



domingo, 6 de mayo de 2012

F e l i c i d a d e s



Es ella, quien
Siempre en toda situación
Me acompaña
Incluso ni cuando yo
Me aguanto.
A menudo
Da todo sin esperar
Recibir nada,
Estoy orgullosa de que sea ella.

sábado, 5 de mayo de 2012

Actividad bloque 2. Adaptación de un cuento de los Hermanos Grimm



-Toda clase de pieles- 

Había una vez hace muchos años en un lejano país, un rey y una reina que eran considerados los reyes más bellos e inteligentes de todos los reinos, pero empezaban a tener un problema, que a la larga, afectaría a todo el reino. Se estaban haciendo mayores.

A la reina ya no le brillaba tanto la melena y las manos se le estaban empezando a  arrugar como se arrugan los dedos cuando nos bañamos. Al rey le empezaba a fallar la memoria, y ya no era el mejor matemático del reino.

Los reyes viendo que esta situación se hacía más  preocupante cada día, decidieron ponerle solución y encontraron  la respuesta al gran problema  que amenazaba al reino.

Por una parte decidieron que llamarían al segundo hombre después del rey claro está, más sabio del reino, y el hombre sabio se encargaría de asesorar al rey y ser su memoria en todo momento. Le ayudaría a hacer  las cuentas de palacio, le recordaría todo aquello que el rey olvidara y le aconsejaría en todo lo que el rey  necesitara.

Por otro lado, pensaron que una buena solución sería tener un hijo, de este modo la belleza de ambos reyes se juntaría en una misma persona, y sería el sucesor del reino de la belleza y la inteligencia.
A los dos años siguientes los reyes del reino de la belleza y la inteligencia tuvieron un hijo, pero no fue un niño como esperaban. La reina dio a luz al bebé más hermoso que jamás nadie se pueda imaginar, y le pusieron de nombre Lucía.

Pasaron los años y mientras Lucía crecía como la niña más bella del reino, sus padres, los reyes, se iban haciendo cada día más mayores. El rey había perdido completamente la cabeza y su sabio ayudante le acompañaba día y noche.

Lucía era una niña de cuento, tenia ojos claros azul mar, era morena de cabellos ondulados y piel tan clara como una muñeca. Era alta, y caminaba como una bailarina. A medida que pasaba el tiempo sus rasgos iban pareciéndose más a los de su madre cuando era joven. La verdad es que Lucía era la princesa más bella que jamás unos ojos hayan visto.

El tiempo iba pasando y la princesa iba volviéndose cada día más bella y más inteligente.

Un buen  día el  sabio consejero del rey, anunció por orden expresa del rey, que Lucía debía buscar un príncipe con el que contraer matrimonio rápidamente debido al débil estado de los reyes, que se encontraban ya muy mayores.
Lucía tan solo tenía 17 años y la inteligencia suficiente para darse cuenta de que ella no necesitaba aún casarse con ningún príncipe. Ella era feliz sin novio y era capaz de encargarse de todos y cada uno de los temas de palacio ella solita. Así que decidió que le diría a los reyes que andaba buscando futuros maridos y les pediría un tiempo para ello, asi ganaría tiempo para ir pensado cómo convencer a sus padres de que aún no necesitaba casarse con ningún príncipe.

En ese tiempo los reyes enfermaron y tuvieron que emprender un largo viaje al reino de la salud y el amor que se encontraba muy alejado del reino de la belleza y la inteligencia, por lo que estarían fuera de palacio muchos meses hasta incluso años.

El mismo día que los reyes emprendieron viaje, el sabio consejero del rey se acercó a Lucía con un sobre cerrado que contenía una carta escrita de puño y letra por su majestad el rey. La carta así decia:

Querida hija mía:
Sabes bien que tu madre y yo nos hacemos mayores. La edad no nos permite seguir al pie de este reino, que como bien sabes es conocido como el reino de la belleza y de la inteligencia. Por esta razón tu madre y yo te rogamos que te cases con mi sabio consejero. Sabemos de sobra que no es ni por asomo un hombre apuesto, ni joven, ni siquiera es amable pero es el hombre más inteligente de todo el reino y tu hija nuestra, la mujer más bella que jamás unos ojos hayan podido admirar. Por esta razón es de obligada urgencia que te cases tu, hija mía ,la mujer más bella del reino, con el hija mía, el hombre más sabio del reino.
Si nos quieres harás esto por nosotros y por el reino. El nombre y el honor de nuestro reino están en tus manos.
Si no nos volvemos a ver, solo te pedimos que cumplas nuestra voluntad.
Te quieren, los reyes.

Cuando Lucía terminó de leer la carta rompió a llorar. Ella no quería casarse y mucho menos con un hombre como el sabio consejero que era ya mayor, serio y no tenía sentido del humor. Lucía, que era tan inteligente dejó de llorar dándose cuenta de que llorar no servía para nada. Se fue a la cocina y mientras se preparaba la merienda pensó la manera con la que ganar tiempo.
Pasó dos días encerrada dando vueltas a su cabeza hasta lograr dar con una idea que le haría ganar  algo de tiempo. Pensó retar al sabio consejero a duras e imposibles tareas para que este no consiguiera realizarlas y de este modo no se ganaría el honor de casarse con ella. Así que Lucia, valiente y decidida se acercó al sabio consejero y le dio la noticia que contenía la carta que el rey había escrito.

El sabio consejero quedó impresionado a la vez que encantado y se puso a las ordenes de Lucía.
Lucía ,sabia de ella, le hizo saber que al tratarse de la princesa más bella de todos los reinos, no le sería fácil lograr su amor, así que tendría que superar una serie de pruebas.

Meditó en qué consistirían las pruebas durante varias semanas y tomó una decisión.

La primera prueba que ordenó al sabio fue crearle una pócima que rejuveneciera cinco años el rostro. Lucía sabia que existían fórmulas secretas en países lejanos y que nadie jamás había logrado saber los ingredientes.
Desafortunadamente el sabio consejero apareció a las dos semanas con la pócima más fantástica y maravillosa que no rejuvenecía cinco años el rostro, si no que lo rejuvenecía todos los años que quisieses según las gotitas que te aplicaras.

Lucía decidió que la segunda cosa que le pediría al sabio consejero sería un cepillo que alargase la melena cuanto tú quisieras. Ella que estaba a la última en todo lo relativo a peluquería sabía que dicho cepillo no existía, por eso se lo mandó traer.
Desafortunadamente el sabio consejero apareció a los siete meses con el mejor equipo de ingenieros y arquitectos del reino que traían en sus manos el cepillo alargador de melenas que el inteligente sabio consejero les había mandado crear.

Lucía desesperada ante la situación, decidió pedirle al sabio consejero una última cosa que ella sabía con toda seguridad que no existía y que era imposible de crear. Lucía le pidió al sabio consejero una píldora de eternidad.

El sabio consejero tras está petición desapareció de palacio una muy larga temporada. Lucia vivía feliz haciendo su vida libre por palacio, saliendo con sus amigas a caballo, leyendo libros a la orilla del lago, recogiendo moras para hacer mermelada, dibujando atardeceres a pie de palacio…

Hasta que un buen día, mientras lucia se encontraba dibujando un almendro en flor en el jardín de palacio, vio aparecer a lo lejos a un viejo que zaleaba las manos sosteniendo entre ellas un bote de cristal que contenía algo. Cuando le alcanzó la vista, se dio cuenta de que aquel hombre que intentaba acercarse corriendo a palacio pero sus viejas piernas no le permitían correr, era el sabio consejero. Que tras seis años sin noticias de el volvía con la píldora de vida eterna entre manos.

Lucía no tenia escapatoria, ya no había más nada que pudiera pedirle a aquel hombre para evitar la boda.
Pero como  era tan, tan, tan inteligente se le ocurrió una última cosa que el sabio consejero no podría rechazar. Y de este modo lograría más tiempo.

Lucía se acercó al sabio consejero con la cara más linda que sabía poner, y entrecerrando los ojos y entornando una sonrisa le dijo: sabio consejero, como futuro esposo mío que serás tengo que pedirte una última cosa. Dado que eres el hombre más inteligente del reino, necesitaré que construyas algún tipo de píldora que anule los efectos de las tres pruebas que te he pedido, porque una vez mueras tu ,futuro esposo mío, de nada me servirá seguir viviendo si no tengo tu amor.

El sabio consejero, que se moría de amor por Lucía, decidió hacer unas reuniones en palacio con los jóvenes más apuestos e inteligentes del reino, porque él se encontraba ya muy viejito y no se veía capaz de trabajar en la creación de una fórmula que anulase el resto de efectos.

De este modo, la princesa Lucía que como sabéis era una princesa sumamente bella e inteligente decidió que se pasearía en esas reuniones entre los jóvenes apuestos e inteligentes para conseguir que alguno quedase enamorado de ella y escaparan juntos de allí.

Decidió que de entre los tres días que durarían las reuniones, utilizaría cada día uno de los efectos que el sabio consejero había creado para ella, para que así ninguno de los jóvenes la reconociera como la princesa de palacio.

El primer día de reuniones, la princesa deambuló luciendo cinco años menos en su rostro. Y os podéis imaginar, si ya era la mujer más bella del mundo, lo guapísima que estaba. Paseó entre los jóvenes decidiendo cual de aquellos le parecía el hombre más guapo e inteligente.

Pero como la belleza es algo que a simple vista vemos y la inteligencia no, decidió acercarse al chico que le había parecido más guapo para comprobar cuán listo era . Lucia se acercó y pudo descubrir que era un poquito inteligente.

El segundo día de reuniones Lucía se peino con el cepillo que el sabio consejero le había creado y hizo crecer su morena melena hasta las rodillas. Y como el día anterior,paseó entre los jóvenes que la miraban como si fuese un ángel. De nuevo se acercó al chico del día anterior y tras un poco de conversación pudo comprobar que era un poco más inteligente que el día anterior.

Llegó el tercer día, y a Lucía le entró la prisa. Lucia temía tomarse la píldora de la vida eterna, porque si no encontraba un joven que llamase del todo su atención tendría que casarse con el sabio consejero. Así que esta vez decidió pasear entre los jóvenes con la píldora en la mano. Y  de nuevo como había estado haciendo los dos días atrás se acercó al joven más apuesto de todos con el que había estado hablando los dos días anteriores. Pero esta vez algo cambió. Lucía se acercó al apuesto joven y antes de que pudiera decir cualquier palabra aquel joven que se llamaba Joaquín le dijo: Acaso, Lucía ¿no te das cuenta que desde el primer día supe que eras la princesa de nuestro reino? No hay mujer que te iguale en belleza ni mujer que se parezca a ti en  inteligencia. Y ¿acaso no te das cuenta de que sé qué estas tramando? El primer día te hable poco para no darme a conocer en un solo día, el segundo día te deje ver más que soy un hombre inteligente y hoy quiero decirte que si escapas conmigo de aquí, no te hará falta tomarse eso que llevas en la mano, que bien sé que es una píldora de eternidad por si encuentras a tu amor. 
Yo, que soy un hombre inteligente te ofrezco que escapemos juntos y si algún día te das cuenta con el paso del tiempo de que soy el amor de tu vida tomes eso que llevas en tu mano. Y te prometo que si algún día dejas de quererme tengo la inteligencia suficiente para crear esa fórmula que anula todos los efectos que llevas encima. Si me dejas, la crearé para mañana y te liberare de ser la mujer más joven, de melena más larga y más bella del reino, porque me gusta tu inteligencia y solo necesito tu amor.

No le hicieron falta escuchar mas palabras a la princesa Lucía para darse cuenta de que había encontrado al amor de su vida, y es así como en ese mismo momento Joaquín y lucia salieron a escondidas de palacio y huyeron a un reino sin nombre.
 ¡Colorín colorado este cuento se ha acabado y aún no hemos merendado!